3 razones para hacer un contrato escrito con tus clientes

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Todos estamos familiarizados con la definición del término “cliente”: aquella persona o empresa
que recibe un bien, servicio, producto o idea a cambio de un pago (dinero u otro artículo de
valor); es decir, aquella persona que realiza una transacción comercial con nosotros, ya sea un
comprador, un usuario o un consumidor.

Sin embargo, es un término tan común en nuestro día a día que muchas veces ya lo usamos
en automático y damos la relación como un hecho simple: nosotros proveemos y nuestros
clientes nos compran o usan nuestros servicios. Y ahí nos quedamos, sin recordar algunos
aspectos vitales necesarios para que esta relación sea exitosa.

Uno de esos aspectos es la formalización de nuestras transacciones: no estamos
acostumbrados a definir puntualmente la relación con nuestros clientes y lo dejamos todo en
manos de un trato verbal basado en la buena fe, convencidos de que es imposible que la otra
persona no cumpla su palabra. Pero la verdad es que las personas (por más que creamos
conocerlas o por más que sean de nuestra entera confianza) son impredecibles y a veces nos
llevamos grandes sorpresas negativas.

Y con esto no queremos decir que esté mal confiar sino que, a pesar de que los contratos
verbales sean un vínculo, es indispensable para ambas partes contar con un documento que
especifique los detalles de la relación y nos evite a todos pérdidas y grandes dolores de
cabeza.

“Papelito habla”

Muchas veces, al intentar solucionar un problema surgido en una relación comercial, vemos
que nunca se firmó un contrato escrito, dificultándose así la manera de determinar claramente
aspectos importantes como, por ejemplo, el objeto de dicha relación, los derechos y
obligaciones de cada una de las partes, los términos y condiciones, qué está incluido y qué no;
fechas, tiempos y formas de entrega… e incluso el pago convenido y los plazos.

Y es que pareciera que la palabra “contrato” asusta: solemos creer que es un documento difícil
de entender, aburrido e interminable, que sólo sirve para retrasar el negocio que nos urge
iniciar (aunque no necesariamente es así). Lo cierto es que los contratos escritos ayudan a
detallar, de manera clara y antes de iniciar la relación, las reglas del juego.

Si eres una PyME o un profesionista independiente, es especialmente necesario que
cuentes con los mecanismos jurídicos oportunos que te permitan defenderte ante cualquier
eventualidad. No tener documentada la relación con tus clientes a través de un contrato escrito
es uno de los principales riesgos que corres, pues una sola transacción desafortunada puede
poner en riesgo todo tu patrimonio.

Por eso, te damos 3 razones para hacer un contrato escrito con tus clientes:

  1. Tú y tu cliente obtienen una idea clara de lo que quieren y se protegen los intereses de
    ambos.
  2. Evita malos entendidos, ya que ante alguna duda se puede consultar el contrato; en un
    acuerdo verbal es más difícil recordar o demostrar lo que se ha pactado.
  3. Es más fácil hacer cumplir un contrato escrito que uno verbal.
    En resumen, el profesionalismo siempre debe estar presente. Firmar un contrato escrito ayuda
    a mantener saludables las relaciones con tus clientes, a generar mayor compromiso y a
    cimentar un clima de confianza.

Sólo a través de un contrato escrito podemos protegernos eficazmente. Bien dicen por ahí:
“Los contratos se deben hacer cuando las cosas van bien, por si alguna vez dejan de ir bien”.
En Legalix queremos que estés protegido. Si tienes alguna pregunta acerca de este tema o
necesitas elaborar un contrato con tus clientes, no dudes en consultarnos.

By: Tu abogado Legalix